Había
una vez una vez un mundo que poco a poco comenzaba a poblarse de un especie de
seres vivos especiales, los Seres Humanos.
El
mundo, una suerte de asombrosos accidentes naturales, lleno de riquezas y abundancias reciclables
que le servían a los seres humanos como materia prima para poder subsistir, algo
mucho más de lo que ellos en ese momento necesitaban.
Los
seres humanos con todas sus facetas se dividían en 2 grupos bien
formados:
1- Aquellos
pioneros en liderar grandes masas de seres humanos generando cierto legado de
poder y popularidad a lo largo de la historia entre sus descendientes, con lo
que se atribuían el control y destino del pueblo al que ellos consideraban
representar. Son los más conocidos “Monarcas”.
2- Un
grupo de seres humanos que comenzaron a trabajar los recursos que el mundo les
ponía a su servicio para poder subsistir dentro de un sistema de convivencia
propuesto por los primeros, osea, trabajar y mantener el legado de poder de sus
representantes. Son los trabajadores.
Paso
el tiempo, y la pendiente resbaladiza de la naturaleza del hombre
irían cambiando la forma de pensar de la vanguardia de los seres humanos
trabajadores.
Un
día uno de los más trabajadores de la época con mucho esfuerzo llego a generar
mucho más de lo que necesitaba.

Decidió comerciar con otros seres
humanos.
Experimento que podía sobreexplotar el mundo simplemente para tener
cada vez más que los demás. Este hecho no solo le posibilitaba asegurar un buen
porvenir a su familia, sino también abrirse espacio al poder.
Esta
persona siguió esforzándose junto a su familia y a ampliar sus fronteras
comerciales.
Por tal motivo la mano de obra que tenía a su disposición ya no le era suficiente por lo que comenzó a
contratar y explotar trabajadores para que le trabajen “la tierra”, que hasta el
momento seguía siendo controlada y atribuida a los Monarcas que la
representaban.
Este
individuo se puso al frente de un grupo de personas a la cual el comenzó a
administrar para poder cumplir con sus objetivos. Es así que sin trabajar la
tierra podía aprovechar cada vez más de sus beneficios. Este régimen de producción generó un puesto a
la manufactura surgiendo así la figura del burgués y los trabajadores.
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REGIMEN DE EXPLOTACION DE LA BURGUESIA |
Los
burgueses, ensanchados de poder e influencia social, lograron poner a su nombre
la tierra que en un comienzo trabajaron hasta forjar su ejército empresarial.
Fue ese día cuando derrotaron a la Monarquía.
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REVOLUCION BURGUESA - REVOLUCION FRANCESA |
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¿LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD? |
Ahora,
los seres humanos con todas sus caras y facetas se dividían en 2 grupos bien
formados:
1- Los
burgueses. Aquellos seres humanos que viven de la plusvalía. Aquellos que se
dicen ser los dueños de las tierras que los trabajadores trabajan para
enriquecer su patrimonio.
2- Los
trabajadores. Aquellos seres humanos primitivos que solo trabajan los recursos
que el mundo les pone a su servicio para poder subsistir dentro de un sistema
de convivencia propuesto por los primeros, osea, trabajar y mantener el
patrimonio de los que dicen ser los dueños de la tierra.
Para
el burgués, su finalidad no es otra cosa que adueñarse de la tierra por medio
del capital que producen gracias a la fuerza de trabajo de los trabajadores.
Para el ya no era una cuestión de subsistir, como el trabajador, sino buscar el
poder. En conclusión, convertirse en el monstruo que ellos mismo mataron de la
Monarquía.
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Al
pasar el tiempo las relaciones entre burgueses y trabajadores era más
decadente. El mercado se dilata y la oferta no lo satisface. No bastando
reemplazar al proletario por maquinas, somete a régimen de esclavo a sus
empleados. Este hecho se ve favorecido por un mercado desequilibrado, donde los
pocos tienen mucho generando a su vez que muchos tengan poco, hasta el punto de
no alcanzarles para subsistir.
Esta
burguesía ya se considera incapaz de gobernar, porque es incapaz de garantizar
a sus esclavos la existencia ni aun dentro de su esclavitud, porque se ve
forjada a dejarlos llegar a una situación de desamparo en que no tiene más
remedio que mantenerlos, cuando son ellos los que deberían mantenerla a ella.
Todos
creían por terminado y resignado el destino de la humanidad, hasta que un día
la vanguardia de los trabajadores, al ver como la burguesía se revolucionaba
constantemente con métodos de explotación, esclavización, represión y guerra,
decidió revolucionarse.
Este
trabajador revolucionario se conoció como “el proletariado”. El proletariado no
pretende volver atrás la rueda de producción como algunos socialistas
reaccionarios, sino cambiar el modo de relacionar la tierra con el trabajador y
abolir cualquier diferencia de clases sociales.
Este proletariado revolucionario no se considera utópico como algunos socialistas que pretenden o mejor dicho sueñan con que dicho régimen surja de medidas pacificas e ideales, en un mundo gobernado por una burguesía que explota por medio de la guerra.
Este proletariado ve pasar a su enemigo armado y por lo tanto sale a afrontarlo de igual a igual.
Este proletariado revolucionario no se considera utópico como algunos socialistas que pretenden o mejor dicho sueñan con que dicho régimen surja de medidas pacificas e ideales, en un mundo gobernado por una burguesía que explota por medio de la guerra.
Este proletariado ve pasar a su enemigo armado y por lo tanto sale a afrontarlo de igual a igual.
La
nueva revolución, como una especie de contra-revolución tendría sus grandes
victorias.
Pero la derrota le tocaría la puerta de manera casi decapitante.
Este coloso imperialista se hace cada día más fuerte y no deja lugar a dudas.
El burgués, se consagra día a día en el gran revolucionario de la historia.
Una
parte de la burguesía, después de los excesos de sus pares contra el
proletariado revolucionario, intenta mitigar las injusticias sociales, para de
este modo garantizar la perduración de la sociedad Burguesa. Esta burguesía se
dio cuenta que estaban matando a los que la estaban haciendo grande y aspiran a
mejorar a la clase obrera para que no dejen de alimentar sus patrimonios,
haciéndoles creer que lo que a ella le interesa no son tales o cuales cambios
políticos, sino simplemente determinadas mejoras en las condiciones materiales,
económicas de sus vidas.
Claro está que este tipo de política socialista - populista no
pretende la abolición del régimen burgués de producción que poco a poco sigue
aumentando la brecha entre ricos y pobres, pero se ve muy impulsada por
una gran simpatía “popular” de aquellos
trabajadores impotentes y ahogados por el sistema. Lo que no saben es que en realidad puede que
no sea la solución, todo lo contrario, sino su lento y paulatino sometimiento a
costa de la clase media trabajadora, sin poner en riesgo sus capitales. Ponen a
los trabajadores a enfrentarse mutuamente.
Exclaman
y defienden con fervor creer que puede que sea el mejor de los mundos “capitalistas”
posibles.
Hoy,
los seres humanos se duplicaron y el mundo está reduciendo sustancialmente sus recursos naturales. Los capitalistas siguen revolucionando con novedosas
técnicas de persuasión para simpatizar con las agónicas victimas de su sistema
y a los que se oponen le prometen su extinción.
La esperanza no está perdida,
todavía existen aquellos que siguen soñando como los socialistas - comunistas
críticos utópicos que una vez despertaron a los verdaderos revolucionarios.
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